
El pasado sábado vivimos lo que fue el último partido del curso 2009/10, la "esperada" final de la champions. Y no digo esperada porque estuvieramos esperando el partido si no porque el partido que se vio fue el esperado.
Gol de Milito y a esperar atrás. Contrataataque, otro gol de Milito, y ciao, partido acabado. Y no es que el Bayern jugara especialmente mal, pero es que el Inter si juega especialmente defensivo. Es digno? Sí. Es lícito? Sí, claro. Italia es tetracampeona del mundo y no hace un juego exquisito. Es un juego bonito? Pues no. Es muy feo, pero gana. Y esto es lo que hay.
Y contra el resultadismo no se puede luchar. Porqué? Porque te ganarían.
Dejando a parte la forma de jugar al fútbol del Inter de Morinho, que puede gustar o no, pero es una forma de jugar, comentar el bloque que ha hecho, que ha construido. El Inter es un equipo compacto, un conjunto, un auténtico bloque, todo corren por todos, con solidaridad y sin ninguna estrella. Porque el Inter a llegado y ganado la liga italiana, la copa de Italia y la Champions, sin tener un jugador franquicia, una estrella clara que sobresalga del equipo, un Ribery, un Messi o un Cristiano Ronaldo.
Bueno. Corrijo. Sí hay una estrella. Inesperada. Diego Milito. Más que una estrella, un goleador. Porque Diegol no es una estrella al uso, no es un tipo que se regatea a 7 defensas, hace una bicicleta, un pase sin mirar y un tiro por la escuadra. Milito coge la pelota y marca, nada más, sin miramientos, sin mirar al tendido, sin peinados, sin tatuajes, sin pendientes, sin anuncios,... Y después de se clave para los triunfos del Inter, Diego Milito se ha postulado como serio candidato a ser Balón de Oro de esta temporada.
El Protegido del Fútbol
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